Archivo Política

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Pin, pam, pum.

02-16

 

Es que no aprendemos. Seguimos utilizando la educación como instrumento ideológico según quien gobierne, polarizándola y lo que es más grave, manipulando a alumnos y poniendo a los docentes a los pies de los caballos.

La primera arma arrojadiza educativa, de esta legislatura, y seguramente no será la única ni la última, tanto de unos y de otros, ha sido el tristemente famoso “pin parental”. Dejen de enfrentar a docentes, familias y alumnos llevando a las aulas una guerra que no es la nuestra. La única solución posible, para este despropósito, que llevamos padeciendo toda la comunidad educativa es una Ley de Educación fecundada en un Pacto Educativo y parida por el resto de agentes sociales. Por favor, dejen de mezclar a los docentes en guerras ajenas a nuestro trabajo. Bastante tenemos en intentar enseñar a nuestros alumnos, a pesar de la mediocridad de nuestros políticos, para que encima nos utilicéis para vuestros fines, unos y otros.

Respecto al pin parental, lamento decir, bajo mi modesta opinión, que todos y ninguno tienen razón, precisamente por utilizar torticeramente el sistema educativo como política ideológica más que como fin educacional. Es normal que los ciudadanos ajenos y profanos en legislación educativa se encuentren enfrentados y confundidos, nadie les ha explicado ni de lo que se está hablando ni de los instrumentos, obligaciones y derechos, así como de mezclar las churras y las merinas, que son ovejas, pero de distinto aspecto y uso, las churras son alimento y las merinas lana fina.

Quisiera empezar por las churras, esto es, por nuestro día a día.

Las actividades complementarias, son las organizadas por el Centro durante el horario escolar o lectivo, de acuerdo con el Proyecto Curricular, y tienen un carácter diferenciado de las propiamente lectivas, tanto por el momento, los espacios o recursos, pero lectivas al fin y al cabo y por tanto obligatorias, así pues, las   ausencias a estas actividades deben ser justificadas por los padres. Las actividades extraescolares contrariamente son fuera del horario lectivo y voluntarias para los docentes y los alumnos.

Aquí ya encontramos la primera explicación, si las actividades complementarias son actividades obligatorias, los padres no pueden decidir la asistencia, por lo que se hace necesario un instrumento nuevo que los habilite, y así nace el pin parental, no porque se esté en contra del docente, señor Ábalos, porque éste realiza un trabajo técnico y profesional, valorado muy positivamente según las últimas encuestas nacionales e internacionales.

 

No se está  enfrentando a docentes y familias, los críticos están en contra de que los contenidos que pudieran impartirse dentro de un hipotético nuevo Proyecto Curricular con nuevas asignaturas sean de dudoso fin exclusivamente educativo y contrario a la legitimidad del derecho de las familias a formar a sus hijos según unos límites marcados en nuestra Constitución y legislación. No lleve la guerra donde no corresponde según su conveniencia.

Esa batalla es otra y seguramente con multitud de campos donde librarlas y no está en el trabajo de los docentes que programan sus clases, lo mejor que pueden para alcanzar los objetivos legalmente establecidos, ni en la asistencia obligada de los alumnos.

Imagínense que un padre tuviera la potestad de que su hijo no asistiera a una exposición sobre la teoría de la evolución de las especies o negarse a realizar un trabajo sobre Kant o Marx. El melón que se abre podría ser realmente perverso para la comunidad educativa, especialmente dañino para el trabajo del docente y en definitiva perjudicial para el desarrollo integral del alumno, tanto en la pública, como en la concertada o la privada.

Otra cosa bien distinta es la lana de las merinas.

Igual que el pin parental es una muy mala opción para un centro escolar y para el grupo clase, la batalla Curricular, para aquellos que así lo consideren, deben librarla en otros campos de concreción educativa, legislativa y política. Los niveles de concreción Curricular son tres, el primero de ellos es el diseño curricular prescriptivo que depende del Ministerio de Educación, y en su caso, en base a ese, de la CCAA, el segundo es el Proyecto Curricular de Centro y/o Etapa, que depende del Centro Educativo, y el tercero es la Programación de Aula que depende de los docentes.

El Proyecto Curricular Base es quien obliga al de Centro y éste a su vez a la programación de aula.

Si considero que el Proyecto Curricular de Base, el Estatal, invade competencias exclusivamente de las familias, vulnera ideas y/o principios fundamentales o constitucionales, o no van destinados al único fin de formar y educar en libertad o son de marcado carácter político o ideológico debo presentar batalla política y judicial.

Si mi oposición es el segundo nivel de concreción, el Proyecto Curricular de Centro que debe estar incardinado en el Proyecto Educativo del Centro, es en el Consejo Escolar de mi centro donde debo ejercer mi derecho, pues el Proyecto Educativo es presentado y aprobado por el mismo. Ahí es donde los padres y madres tienen el poder y la facultad en la elección, organización, desarrollo y evaluación de las actividades escolares complementarias, pero no individualmente según consumidor.

Luego está el último nivel de concreción, la programación de aula que la realiza el docente y en base al resto de niveles de concreción. Los padres y madres tenemos el derecho y la obligación de exigir y velar porque la actividad sea acorde a lo establecido en el resto de niveles de concreción, y en su caso, denunciar que así no sea. Les aseguro que el docente de la escuela pública está más preocupado de que su hijo aprenda a adoctrinarlo, en nuestras escuela pública, gracias a Dios, no existe adoctrinamiento y si alguien lo pretendiera seríamos los mismos docentes los que lo denunciáramos.

Pero lo cortés no quita lo valiente, Personalmente no me gustaría, por ejemplo, que Puigdemont le diera a mi hijo una clase sobre la Constitución Española o que Otegui explicara las causas y desarrollo de la existencia criminal de la banda terrorista ETA, pero si Puigdemont en vez de defender la Constitución vulnerara o no acatara lo establecido curricularmente para con ella, u Otegui no condenase la violencia, entonces ejercería a través de los canales establecidos, legales, judiciales y educativos mis derechos y los del menor, que es hijo mío, no en propiedad, efectivamente, pues no es un objeto, pero con el que tengo el deber y el derecho a que nadie lo use como tal.

Repito, todos tenemos razón y ninguno, bajo mi punto de vista, pero la solución no es el Pin Parental o El Libro Rojo de Mao, la solución es el diálogo y el consenso educativo desarrollado en una Ley de Educación ajena a las ideologías políticas, centradas en el profesorado que tenga como beneficiarias a las familias y como único fin el desarrollo integral del alumno.

Definitivamente les rogaría nos dejen enseñar en paz, programar en paz, diseñar nuestras actividades en paz y no utilizarnos según les convenga, a ver si el próximo “pin” no va a ser parental si no docente.

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Jurar la Constitución y !Votar a Brios!

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¡Voto a Brios! y Juro por Iker en la portería.
Por si no lo sabían, la famosa expresión ¡Voto a Brios!, no hace referencia a votar, aunque tenga cierta relación con el artículo. En tiempos de la Edad Media, debido a la prohibición de tomar en nombre de Dios en vano, se usaba como eufemismo de ¡Juro por Dios!, pues estaba perseguido por la Justicia utilizar como expresión el nombre de Dios.
Qué tiempos aquellos donde la argucia, picaresca, respeto e inteligencia popular se saltaba la legislación vigente, hoy día, jurar, se puede jurar por lo que uno quiera, aunque sea contradictorio al juramento, ofensivo, irrespetuoso o inocentemente sacado de un concurso de Mises.
El esperpento de lo vivido ayer durante el juramento o promesa de la Constitución en el Congreso de los Diputados pareciera más un episodio de los Monthy Python, qué digo, al menos un episodio de “La que se avecina”, preludio de la que se avecina, con la connivencia de aquellos que se saben deudores por un sillón a cambio de un voto, rayando además de lo ridículo, lo surrealista. Daba igual que usted jurase por la Constitución y prometiese luchar contra ella, o que lo hiciera por Chiquito de la Calzada, todo era válido, todo vale cuando París está en juego, desde una misa, a permitir prometer una república mientras se jura, o perjura explícitamente, cumplir una constitución que anuncias querer romper.
Hubo juramentos para todos los gustos, por los presos políticos que sólo son presos, por la república vasca, que serán vascos pero no república, por el uno de Octubre, un referéndum ilegal, por España, por la España vaciada o cual Miss, por el planeta y por el amor, cual Corín Tellado, que me parece muy digno, pero es como jurar por la Torta del Casar en un concurso de corte del jamón Ibérico.
Es decir, para que nos entendamos, supuestamente uno jura la Constitución para cumplir la Constitución, condición indispensable para ser diputado en el congreso, y sin embargo con taquígrafo promete no cumplirla. Seamos serios, o se elimina o el juramento o en futuro alguno va a jurar porque Iker Casillas vuelva a la portería de la Selección o Falcao al Atlético.
Hace tiempo que muchos de nuestros políticos no son lo que eran, ni el Congreso de los Diputados tiene nada que ver con el de antaño. Fueran de donde fueran, proviniesen de donde proviniesen, de la ideología que fueren o del carácter que tuvieran, todos respetábamos a todos y cada uno, porque se hacían respetar, se respetaban y respetaban el orden constitucional que es el derecho que da los votos en democracia, además de por sus maneras y por sus formas, pero sobre todo porque por encima estaba la Constitución y el deber y la obligación por el interés común de todos los españoles y todo eso es lo que les hacía respetables. Si se pierden las formas, las maneras y el respeto, se pierde la política y el valor de los votos.
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De pensiones, pensionistas y Linde…zas.

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Y es que Linde, es un lince: “Sería bueno que la gente no solo invirtiese en vivienda, sino también un poco en activos financieros”, dí que sí, hombre. Para qué quiere un pensionista casa en propiedad, es mejor sacarle las castañas del fuego al Gobierno de turno, y si la tienes te…lindes.

Es decir, además del cobro de un injusto IRPF a los jubilados, haber pagado una hipoteca, impuestos incluidos, durante toda una vida y no haberlo hecho en planes de pensiones o activos financieros, es punible. Que la frase fue poco acertada está fuera de dudas, pero su aclaración es casi peor, “la renta en especie es parte importante de la pensión y no se suele mencionar, pero es una realidad”, ya que “no es lo mismo” pagar un alquiler de 600 o 700 euros al mes que una comunidad de 100 euros”.

Pues no, señor Linde, no es lo mismo “parquear” el yate a 500  euros la noche en Puerto Banús, que pagar 100 de comunidad, por una casa en propiedad, hogar diría yo, donde criaste a tus hijos con mucho esfuerzo y pretendes te sirva de merecido descanso hasta el fin de tus días, aunque al parecer debemos dar gracias.

En mi modesta opinión, ningún jubilado debería pagar IRPF, si su único ingreso es la pensión generada por toda una vida de trabajo donde año tras año ha tributado, entre otras cosas para cobrar su pensión, por los ingresos recibidos con el sudor de su frente.

Aclarando la injusticia, la base imponible está formada por las distintas rentas que puede ganar una persona física. La parte más importante para la mayoría de habitantes son los rendimientos del trabajo. Después están los rendimientos de capital mobiliarios, por ejemplo, dividendos o participaciones, inversiones, etc. Luego, los rendimientos de capital inmobiliario, ingresos a partir de alquileres,  arrendamientos o subarrendamientos y por último los empresariales por cuenta propia.

Resumiendo, toda una vida pagando impuestos hasta para ir al cine, y cuando has dado un tercio de tu sueldo al Estado durante 38 años, encima tienes que pagar por lo que ya has pagado. Si se tiene otras vías de ingreso, alquileres, inversiones, y se ingresa, bien está, pero si no es así, aunque sea legal, es una inmoralidad, a no ser que cobres 176.481 euros brutos, que entonces te importaría un pimiento el cálculo de la pensión o la comunidad de vecinos, vecinos incluidos.

@SaturAcosta

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Dame pan y llámame tonto

quijote buena

Parece que tendremos investidura en segunda votación. No ha sido fácil y el coste alto, aparentemente la fractura interna del PSOE, aunque déjenme que discrepe, lo que pareciera división ideológica no es más que un conflicto de intereses, unos por no necesitar y otros por estar necesitados. Ante los “no es no”, socialistas con pan, estaban los abstencionistas, socialistas sin pan,  que dejaron al primero intentar Gobierno, sin éxito.

Nuestro Presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, ha sido de los primeros en abogar por la abstención. Dicha postura le ha acarreado críticas desde su propio partido, creo no solo injustas sino egoístas. Extremadura no es Cataluña ni el País Vasco, donde hay metafóricamente hablando “pan” (con una autonomía y prebendas económicas claramente diferentes al resto de comunidades). Extremadura, necesita de un Gobierno para subsistir, igual que los presidentes de Andalucía, Susana Díaz; Extremadura; Aragón, Javier Lambán; Comunidad Valenciana, Ximo Puig; Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y Asturias, también presidente de la Gestora, Javier Fernández, han votado a favor de la abstención. Qué casualidad, aquellos que año tras año demandan un sistema de financiación más justa.

Desde mi modesta opinión y no soy ni pretendo entender de política -seguramente esté equivocado, pero es mi parecer- nuestro Presidente ha preferido, a pesar de su propio beneficio político, salvaguardar los intereses de su región, que al fin y al cabo son también los intereses de su partido. Porque como cita el Quijote:

“No se pueden ni deben llamar engaños —dijo don Quijote— los que ponen la mira en virtuosos fines.

Y que el de casarse los enamorados era el fin de más excelencia, advirtiendo que el mayor contrario que el amor tiene es la hambre y la continua necesidad, porque el amor es todo alegría, regocijo y contento, y más cuando el amante está en posesión de la cosa amada, contra quien son enemigos opuestos y declarados la necesidad y la pobreza; y que todo esto decía con intención de que se dejase el señor Basilio de ejercitar las habilidades que sabe, que aunque le daban fama, no le daban dineros, y que atendiese a granjear hacienda por medios lícitos e industriosos, que nunca faltan a los prudentes y aplicados”, es decir,  dame pan y llámame…lo que quieras.

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Eco, Narciso y Némesis

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Eco era una ninfa de cuya boca salían las más bellas  palabras jamás nombradas. Hera, la esposa de Zeus, celosa de ésta, castigó a Eco quitándole la voz y obligándola a repetir la última palabra que decía la persona con la que hablara, incapaz de tomar la iniciativa en una conversación. No contenta Hera con ello, urdió un encuentro de ésta con Narciso, conocido por su arrogancia y soberbia y belleza que ignoraba los encantos de los demás, causando el desamor allá donde fuera. Un muchacho que también se había enamorado de Eco rezó a Némesis, la que arruina a los soberbios,  para que Narciso sufriera un amor no correspondido, pero tal era su soberbia que al no encontrar a nadie más bello que él, hizo que se enamorara de su propia belleza al verse reflejado en un río. Desesperado por no poder acercarse a su propio reflejo, se tiró al agua, muriendo ahogado, y en ese mismo sitio nació la flor que lleva su nombre.

De todos es conocido que la Mitología viene tanto a explicar a través de leyendas sucesos inexplicables, como servir de moraleja para temas cotidianos. Desde la explicación del Eco, un fenómeno acústico que repite machaconamente la última sílaba, hasta aquel cuya soberbia por su belleza y autoestima termina acabando con su propia vida, aunque ciertamente ayudado y traicionado por Némesis, que no es un Dios, resulta que es una Diosa, la de la Venganza, conocida por castigar la desmesura y la soberbia. Al menos, la muerte de Narciso,  hizo florecer una “nueva flor”.

Bueno, disculpen este lapsus mitológico, pero ante la ausencia de gobierno, sin presupuestos que negociar por impredecibles, y ante el parón generalizado que dura ya 281 días, a uno le ha dado tiempo a leerse toda la mitología griega y romana y algún libro, como el de  “La leyenda del ladrón” de Juan Gómez Jurado, que entre otras citas memorables decía: “Hay una diferencia entre participar e implicarse. En un plato de huevos fritos con chorizo, la gallina participa. El cerdo se implica.”, a lo que  yo apostillo, como consejo al cerdo, qué lista es la gallina, que sólo participando se quedará con la flor que dejará Narciso.