En primer lugar, la certidumbre.

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No lo digo yo, lo ha dicho el señor Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo,  quien utiliza el término certidumbre para referir que en educación, a semejanza de la Constitución de 1978, que se hizo sobre la base del consenso y la perdurabilidad, lo primero es que cada nuevo gobierno no deshaga lo realizado por el anterior, por lo que propone un Pacto Nacional por la Educación, y a eso llama certidumbre.

Y es que el término certidumbre es de los pocos que tienen pocos significados más allá de certeza, que es el conocimiento seguro y claro de algo o la firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar.

La idea de un Pacto Nacional por la Educación es buena, deseable  y necesaria, lo que me produce cierta “incertidumbre” o de futuro incierto, es que lleguemos al mismo,  visto lo visto tras las elecciones generales, y no solo eso, las posturas diametralmente opuestas, dígase laicidad, conciertos educativos, evaluaciones externas, filtros, accesos, asignaturas, años escolares o tipos de FP.

Actualmente y con certidumbre, lo único que podemos decir es que los resultados no nos acompañan, que los actores principales de los numerosos cambios legislativos en educación son los mismos que los que ahora proponen un futuro pacto y sobre todo que cada uno tiene un pacto propio. Certidumbre en cuanto al modelo educativo español, sencillamente no existe, tenemos diecisiete modelos, también sobre el régimen de nuestros docentes funcionarios e interinos, tampoco existe, pues no hay estatuto propio, ni certidumbre sobre el gasto público en educación, que depende del “gasto” del gobierno de turno, ni si quiera certidumbre de gobierno de turno a día de hoy, por no hablar del ejemplo, la Constitución del 78 que muchos abogan por cambiar.

En alusión a la célebre frase de Platón sobre Sócrates, “sólo sé que no sé nada”, si un Pacto Nacional en Educación  quiere transmitir certidumbre, lo primero tiene que ser creíble, es decir, transmitir credibilidad, no certidumbre, y mientras no sea así, sólo sé que no sé nada”, pero tú, tampoco.

Sobre Saturnino Acosta García

Gaditano de cuna y Extremeño de adopción.