Réquiem por una mortadela

 

Mientras el charcutero del barrio yacía con una angina de pecho frente al televisor, cientos de gorrinos celebraban “el día de la liberación” observando cómo los pavos corrían a esconderse antes de lo habitual, y las vacas, vestidas de azul, parecían todas sacadas del anuncio de Milka, la vaca que ríe, sin olvidar el aumento de solicitudes de “extras” en los portales vivientes en el sector bovino. Ni George Orwell, habría imaginado una rebelión en la granja de tamaña dimensión.

Ni cerdo, ni vaca, ni cordero, ni cabra ni cabrón (como mamífero rumiante ovino, macho, de cuerpo esbelto… y hoy muy feliz), y es que el anuncio de la OMS ha vaciado mi frigorífico, que ahora más parece un boceto embrionario de Van Gogh, entre el naranja de las zanahorias, el rojo tomate y el verde lechuga.

Sin embargo no sería la primera vez que la OMS mete la pata en forma de alarma social, por decir sin decir, o no decir… diciendo,  tipo gripe A u hortalizas y la E. coli, vacas locas, etc. . Lo único cierto es que la prudencia y el comedimiento no es una virtud de la OMS. La ciudadanía, sensible con estos temas no necesita alarmas, si no información veraz, inequívoca y traducida a un lenguaje llano y coloquial. Pero no solo es la OMS, la asociación Foodwatch avisa ahora que los alimentos contenidos en caja de cartón  son cancerígenos y susceptibles también de provocar perturbaciones en el sistema endocrino y alteraciones genéticas pues están contaminados por hidrocarburos o derivados del petróleo nocivos para el ser humano, …e imagino que también para otras especies, digo yo.

El asunto es que cada vez da más miedo ir al supermercado, que si cuántas “E”- 330, 451, 357…conservantes, colorantes, ácidos y un sin fin de sustancias no propias del alimento nos encontramos, pero si les digo la verdad, lo que más me molesta es que si todo esto es verdad, por qué no hacen el estudio antes (y los prohíben) y no después, de haberlos consumido.

En fin, mantengamos la calma, que cuando tu abuela con 92 años te saca un pincho de chorizo y una tapita de jamón, de aquí, del pueblo, tan malo no será.

Sobre Saturnino Acosta García

Gaditano de cuna y Extremeño de adopción.