Cómo se evalúa una profesión

La evaluación docente está de moda, el filósofo y pedagogo, ahora metido a gurú educativo, J.A. Marina, ha sentenciado que “Los buenos profesores no pueden cobrar lo mismo que los malos“, y como se pretendía, toda propuesta que salga por su boca, aunque el encargo sea “popular”, ya va revestida de cierta aureola de credibilidad, aunque en este caso, no exenta de demagogia.

Si usted quita la palabra “profesores” y pone cualquier trabajo, la máxima sería siempre cierta. Otra cosa, recurso muy usado entre populistas, es utilizar una frase inequívocamente veraz acompañada de otra no tanto pero que juntas, hacen parecer ambas inequívocas. La frasecita, titular en todos los medios, se vincula, no ya a la evaluación del profesorado, que pudiera ser una evaluación objetiva de la labor docente, voluntaria y vinculada a un reconocimiento salarial específico, sino, y ahí está el trasfondo político y poco filosofo-pedagógico, el de cobrar según resultados académicos del centro, pero también defiende que los directores puedan escoger parte de su plantilla funcionarial. En definitiva, los puntos más polémicos de la LOMCE pero disfrazados de una cara amable y un currículo mediático.

El trasfondo es lo peor, cómo evaluamos una profesión, a un médico por recetas,  desviaciones a especialistas, curas o fallecimientos, o a un dentista, por extracciones e implantes, o precisamente porque ningún cliente necesitó nunca de ello, al cartero por número de cartas o al bombero por incendios. No, en “Una forma de resistencia” de Luis García Montero, se dice que “Aunque el sistema sea culpable, no acapara la culpa”, y Marina como buen filósofo y ahora trabajador a sueldo, sabe ante la ausencia, que alguien debe cargar con la culpa y siempre es más rentable culpar al asalariado que a la parte contratante de la parte contratante, que por cierto es quien paga y la filosofía sin pan es pura física.

Me gustaría saber cómo se evalúa el desarrollo integral de un niño, crear y desarrollar mentes abiertas, el espíritu crítico, la sociabilización, el desarrollo, trabajo personal, esfuerzo, la satisfacción del ser y el pertenecer, el cariño, la amistad…

Como decía Obama, persona también conocida en algún medio de comunicación: “Mis profesores me inspiraron para abrir una ventana a aspectos del mundo sobre los que nunca había pensado antes. Y esas no son el tipo de cosas que se pueden medir fácilmente marcando una X en un test”.

Sobre Saturnino Acosta García

Gaditano de cuna y Extremeño de adopción.