Compren Grados Universitarios

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Imagínense a las Universidades cual vendedor ambulante en la plaza del pueblo durante el mes de rebajas, con la reforma de los grados universitarios, ¡compren grados y máster, “que estoy que lo tiro”!, ya que según Wert, la reforma de grados, ahorrará 150 millones de euros a las familias y además permitirá adelantar un año la incorporación al mercado laboral. Pues menos mal, porque si quitas un año de estudio y rebajas un 25% los créditos de un grado, lo ilógico sería que costara más o que te incorporaras un año más tarde al mercado laboral. La realidad será bien distinta aunque pareja al mercadillo, habrá quien compre “Ribok” y quién pueda cruzar la calle y comprar “Reebok”.

El problema no radica solo en la forma, sin consenso alguno, como demuestra la decisión de no aplicar dicha reforma hasta el curso 2017/18, por parte de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), el problema es el fondo, que no es otro que “quién pueda que lo pague”, y si no puede, a segunda, que es lo que significará cursar tres año sin máster o cuatro años o tres más máster.

Además, como siempre, esta reforma llega precipitada. No es de recibo dicho cambio cuando nuestros primeros universitarios acabaron sus estudios de grado en el 2014, sin haber evaluado aún la adaptación al Plan Bolonia empezada en el 2007.

¿Cómo va a ser igual estudiar el mismo grado en cuatro años que en tres cuando eso implica rebajar los créditos cursados?, ¿sería comparable para un mismo trabajo quien cursa tres años, porque no puede permitirse pagar dos años de máster que aquél que sí los realice, a quién preferiría, qué modalidad escogería si pudiera pagarla?. Si alguien piensa que sí es que no vive en este mundo, a no ser que lo que se pretenda es incorporar al mercado laboral cuanto antes a nuestros jóvenes con la mínima formación posible, lo que evidentemente constituye grados de primera, segunda y tercera y trabajos y sueldos de primera, segunda y tercera. Ese no es precisamente el camino de la igualdad de oportunidades, es precisamente volver a la más dura y cruda elitización social de la enseñanza universitaria.

En fin, nos tocará ahorrar… otra vez.

Sobre Saturnino Acosta García

Gaditano de cuna y Extremeño de adopción.