Como en la película dirigida por Ang Lee, la administración en educación no puede ser todo sentido, Emma Thompson, ni puede ser toda sensibilidad, Kate Winslet, en primer lugar porque la razón pura aplicada es magnífica para los números, pero los números carecen de sentimientos, para la razón no es rentable mantener un centro con 5 profesores para 9 alumnos, en segundo lugar solo la sensibilidad no puede ser la piedra angular de cualquier administración, incluida la educativa, para la sensibilidad exagerada está justificado mantener un ciclo formativo para un alumno.
Sin embargo, exclusivamente la razón, no valora que ese centro con 9 alumnos está en Extremadura, en una población con 800 habitantes reales y que el centro escolar más cercano está a 35 km por carreteras secundarias o que cerrar ese centro es un mazazo incluso a la supervivencia del mismo pueblo como del mismo modo sería ofertar un PCPI a 4 alumnos en otra localidad rural que les permita conseguir alguna mínima titulación cuando sin esta oferta, el futuro para ellos hubiese sido salir del sistema. Apliquemos el sentido necesario para optimizar recursos, pero con la también necesaria sensibilidad con la realidad sociogeoográfica de nuestra comunidad autónoma.
Sentido y sensibilidad, economía y filosofía, exconómicamente que el funcionario no reciba el sueldo íntegro en los primeros 90 días de baja es un ahorro significativo para la administración pues serán unos ingresos extras no contemplados por ahora, filosóficamente ni la excusa aportada, controlar el absentismo, -para eso basta con controlar los partes médicos a través de la inspección médica que para algo está- ni la medida en sí es moral, ya que con nuestros impuestos pagamos a la seguridad social o a muface una sanidad precaria y deficiente, a la que debemos sumar el incremento por recetas para que ahora encima una enfermedad nos cueste dinero, precisamente cuando más se pueda necesitar. Sin embargo, no veo por ningún lado que al concejal, alcalde o político de turno, algunos también funcionarios y quizás con un C2, otros ni siquiera, cobrando sueldos y dietas de Director General para el que se necesita ser A1, que se ausenta de su trabajo, se pone enfermo o se dedica al pastoreo en su jornada de trabajo se le imponga restricción salarial alguna.
Sí señor, y mientras tanto, sentido y sensibilidad, sentido espacial para medir las aulas por metros cuadrado y sensibilidad para poner una etiqueta que diga: “Aquí se crían pollos en cautividad, con un mínimo de media hora de libertad al día garantizado con un 50% de cereales, Marca Extremadura, señal de calidad”, mientras el avicultor reza por no coger una gripe que le descuente más su congelado sueldo.
Menos mal que nada de esto influye en la calidad de la educación, palabra de Ministro.






