No hay nada romántico en tener celos

Está celoso/a, me quiere” es un pensamiento común de muchas personas. “Si no se pone celoso/a, no me quiere lo suficiente porque no lucha por nuestro amor” es otro pensamiento que sigue la misma línea en relación a los celos. ¿Te resultan familiares?

Existe una idea irracional de que en los celos hay romanticismo y de que si se sienten se quiere de verdad, fruto de las novelas y películas románticas. Pero más allá de estas ficciones, los celos no demuestran amor, tienen otro significado relacionado con la inseguridad y la necesidad de posesión.

Los celos no demuestran amor, sino temor

No soporto cuando mira a otros/as. Me siento que soy invisible y que no valgo para nada. Todo el mundo es más atractivo y mejor que yo. Me mata pensar en la posibilidad de que pueda llegar en algún momento a enamorarse de otra persona.” es un discurso que nos muestra la inseguridad de una persona celosa y que en ocasiones se acompaña de comportamientos de control como espiar las redes sociales de la pareja o sus mensajes en el móvil.

Sentir celos es una respuesta emocional que emerge por el temor a perder el amor de un ser querido.

Los celos son como la alarma que nos avisa de la presencia de un peligro: perder el cariño y la atención en la relación con un ser querido.

Puede que en buena medida este temor se encuentra justificado por experiencias vividas en relaciones del pasado pero también puede que sea fruto de una distorsión de la realidad de la persona insegura. La cuestión radica en aceptar lo sucedido y aprender a regularlo para no llegar al nivel patológico.

El amor se construye y es bondadoso, no posesivo. Da alas para crecer y no limita. Ofrece tranquilidad, no nerviosismo ni desasosiego. El amor se nutre de una buena comunicación, apoyo y reconocimiento.

Los celos generan sufrimiento

Seguir la pista a la pareja, cuestionarlo e interrogarlo o desconfiar de ella genera sufrimiento a los dos miembros de la pareja. Todos son conductas relacionadas con la necesidad de control y de posesión que a pesar de lo que la persona insegura piensa, funcionan más como motivo de alejamiento que de unión.

Hay celos tan destructivos que pueden llegar a acabar la relación de pareja si no se actúa a tiempo, además de minar la autoestima de la persona que los siente.

Ninguna persona se siente feliz formando parte de una relación asfixiante y controlada. La tranquilidad se desvanece, la autenticidad se oculta tras máscaras y en lugar de decir lo que se piensa se expresa lo que cree que debería decirse… Mientras que el celoso/a piensa que su vida sería horrible si la otra persona no estuviera.

Corazón entre cuerdas

Como vemos los celos descontrolados comienzan a formar parte de una espiral destructiva de la que puede que nadie salga salvo si no se da cuenta.

Para los celos, aceptación y autoestima

Los mejores remedios para los celos son la aceptación y la autoestima. Aceptación porque es preciso ser conscientes de lo que experimentamos para poder trabajar con ello y autoestima porque si nos encontramos seguros de nosotros mismos y nos valoramos, será más fácil afrontar nuestros miedos. De esta manera, la confianza en el otro aumentará y comprenderás que si está contigo es porque lo ha elegido.

Recuerda que nadie posee a nadie y en el caso de que en algún momento tu pareja quiera marcharse es libre para hacerlo. Nadie puede cortar las alas a nadie. Retener en contra de su voluntad a otro en la pareja, hacer perder a ambos.

Una pareja sana se distingue porque sabe que el amor se construye cada día bajo los cimientos de la confianza.

Sobre Gema Sánchez Cuevas

Gema Sánchez Cuevas - Psicóloga, docente, editora y redactora.