Multitarea, la ilusión de aprovechar el tiempo

Ver la tele, mientras consultas tus redes sociales y de vez en cuando hablas con tu pareja, ¿parece impresionante verdad? Estás en todo y tienes la sensación de que aprovechas más el tiempo, pero quizás lo que no sepas es que la multitarea perjudica a tu cerebro.

La multitarea o hacer muchas cosas a la vez equivale a no atender a todas ellas de la manera que se merecen, fomentando la distracción y acostumbrando a nuestro cerebro al cambio constante.

Nuestra capacidad de atención es limitada por lo que nuestro rendimiento también lo será cuando practicamos la multitarea, teniendo como consecuencia una gran pérdida de eficiencia cognitiva, emocional y relacional.

De ahí que te pierdas una parte fundamental de la película que estabas viendo, no terminases de entender la frase que leíste en Facebook o que te olvidarás de lo que acordaste con tu pareja, ¿te resulta familiar?

Mujer con ordenador

Creer ser eficientes, sin serlo

La paradoja se encuentra en que a pesar de ello, según un estudio llevado a cabo por Zhen Wag, la multitarea es reconocida por el cerebro como productiva, creando la ilusión en la persona que la desempeña de que está siendo muy eficiente, aumentando su nivel de satisfacción.

Desafortunadamente, los resultados son todo lo contrario debido a la capacidad limitada de nuestra atención. Lo que ocurre es que la persona multitarea no se da cuenta y cae en el autoengaño, repercutiendo en su entorno; pues también son vistos desde fuera como eficientes.

Es la liberación de dopamina la responsable de este autoengaño, pues cada vez que cambiamos de tarea o actividad, se generan pequeños impulsos de placer. Por lo que las zonas de recompensas de nuestro cerebro están encantadas de que veamos la tele, mientras ojeamos el móvil y hablamos con nuestra pareja.

Nuestro cerebro no está diseñado para trabajar con varias tareas al mismo tiempo o atender a varias cosas a la vez, si éstas no están automatizadas y se encuentran en distinto orden. La multitarea es una ilusión.

El cerebro según el investigador Clifford Nass va creando áreas diferenciadas para cada una de las tareas y va saltando de una a otra. Lo recomendable según Nass a nivel laboral, es dedicar al menos unos 20 minutos a cada tarea antes de cambiar.

Estrés como compañero de vida

Ahora que sabemos un ápice de cómo funcionamos y qué mundo nos creamos cuando somos multitarea, no podemos olvidarnos del nivel de estrés derivado.

Las personas multitarea tienen al estrés como compañero de vida. Lo que ocurre es que a veces se hace visible y es sentido como un nudo en el estómago o la sensación de agobio y otras veces, permanece latente y se manifiesta en pequeñas dosis puntuales.

Mujer con las manos en la cabeza

Nuestro cerebro necesita tiempo de descanso y desahogo para pensar con claridad, generar nuevas ideas o ser más creativos. De hecho, ese no parar en ningún momento puede servir para evitar el contacto con nosotros mismos y no escucharnos. Otra gran paradoja que se erige en nuestros tiempos, cuando disfrutar del momento presente es uno de los mensajes que más proporcionan los medios de comunicación.

El dilema en el que nos encontramos es tal que si no nos conectamos a nuestras redes sociales y hacemos varias cosas a la vez ya sea en casa o en el trabajo no estamos a la última ni somos eficientes, pero si tampoco sabemos conectar con nosotros mismos no seguimos la tendencia.

Desconexión como opción

Necesito desconectar” es para las personas multitarea un mantra que repiten constantemente en su día a día. La cuestión es ¿están dispuestos a cumplirlo?

La pregunta parece sencilla de responder pero el pensamiento en ocasiones no concuerda con los actos. Seguramente porque cuando se toma un respiro siempre hay unos minutos para actualizar el Facebook, publicar un tuit o cargar una foto en el Instagram. Volvemos sin querer al vicio de la multitarea.

Quizás nuestras vidas se van volviendo más ajeteadras porque poco a poco vamos automatizando la intolerancia a un momento de pausa. Ya no basta con una amena conversación, tumbarnos un rato en la cama, escuchar música o leer un libro, queremos un todo o nada y esa nada, nos resulta indiferente.

Libro

Desconectar del bullicio para escucharnos nos aburre o ni siquiera lo imaginamos. Aunque sea la mejor opción para renovarnos. La desconexión es la opción. Escucharte y respirar. Pero esa elección ya depende de cada uno de nosotros.

Ya lo decía Einstein “Un hombre capaz de conducir de forma segura mientras besa a una joven hermosa, simplemente, no presta al beso la atención que se merece”.

Sobre Gema Sánchez Cuevas

Gema Sánchez Cuevas - Psicóloga, docente, editora y redactora.