Saber escuchar

Solemos creer que sabemos escuchar, pero en realidad lo único que hacemos en la mayoría de las ocasiones es preparar lo que vamos a decir cuando nuestro interlocutor acabe. La escucha es una realidad ausente en nuestras conversaciones.

Oímos más que escuchamos y esto podemos comprobarlo en nuestro día a día. ¿No le sucede que mientras habla con su jefe está pensando en lo que le quiere transmitir o incluso, lo que le queda por hacer? O quizás, mientras su pareja le cuenta alguna preocupación, se encuentra sumergido en las suyas propias…

Poner el piloto automático se nos da muy bien, pero escuchar es mucho más que oír. Escuchar es prestar atención a lo que nos dicen y a lo que nos decimos, es profundizar con intención en el mensaje que estamos captando, sintiendo el impacto emocional que las palabras y los gestos conllevan.

Quizás si escuchásemos más, muchos de los malentendidos que surgen en nuestro día a día no ocurrirían o se se solucionarían de manera mas sencilla. Porque al escuchar empatizamos con el otro.

De esta manera, la mayoría de las personas solo oyen, porque la habilidad de escuchar requiere liberarse de los automatismos y las miopías de nuestras opiniones, sabiendo que hay otras perspectivas además de la nuestra y otros elementos además de las palabras.

Escuchar necesita de una actitud de apertura, transparencia e intención de comprender y empatizar con el otro.

Dos cabezas de colores

Ya lo dijo el gran poeta Goethe “Hablar es una necesidad, escuchar es un arte” y como todo arte, la escucha requiere de técnica y estrategia para hacer posible una comunicación efectiva. Aquella en la que el encuentro con el otro se torna auténtico y real porque hemos dejado de estar pendientes de nuestro ruido mental.

Es imposible atender a los demás si nos encontramos repletos de pensamientos que revolotean en nuestro interior esperando el momento para ser libres. Comunicarse de manera efectiva solo es posible a partir del saber escuchar, lo cual solo se consigue silenciando nuestra mente y estando en el momento presente.

De ahí la importancia de la escucha, porque más allá de conocer al otro y conocernos, escuchar es aquel intercambio que nos permite ampliar nuestro mundo con otras perspectivas y posibilidades. Escuchar al fin y al cabo, consiste en enriquecerse juntos. Porque solo cuando escuchamos con interés al otro, abrimos la puerta para que se comunique con nosotros.

 

 

Sobre Gema Sánchez Cuevas

Gema Sánchez Cuevas - Psicóloga, docente, editora y redactora.