#NoSomosTontos

Desde la distancia que me proporciona haber reingresado ya a mi puesto de trabajo como funcionario de habilitación nacional y no compartir mañanas y tardes con políticos de una u otra ideología, veo aún más claro que estamos en una época de manipulación descarada al ciudadano. Y es que, ahora más que nunca, se puede aplicar aquello de “miente que algo queda”. Me estoy refiriendo, como ya habrás adivinado, a las noticias falsas, más conocidas con el anglicismo de “fake news”, que según la propia Wikipedia “son un producto pseudo periodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales cuyo objetivo es la desinformación deliberada o el engaño”. Personalmente no estoy de acuerdo con el término utilizado de “desinformación”, sino que comulgo mucho más con el de “engaño”, puesto que estamos hablando de noticias que nos informan de una manera tendenciosa y premeditadamente engañosa.

Evidentemente, yo creo que los ciudadanos ya no nos dejamos manipular tan fácilmente como creen algunos y comparamos las noticias con fuentes distintas, con lo cual nos podemos hacer nuestra verdadera idea de cada uno de los hechos que nos quieren “vender”.

Sin embargo, se están produciendo una serie de acontecimientos que me llevan a pensar que esto no es del todo así.

A modo de ejemplo, se puede traer a colación la situación que vivimos en nuestro país inmediatamente anterior a la moción de censura al sr. Rajoy. Recordemos a multitud de colectivos que, ocupando las calles con recurrentes manifestaciones, expresaban su desacuerdo con la actuación del anterior gobierno. Es evidente que muchos de ellos estaban siendo alentados e invitados a quejarse desde los partidos que formaban la oposición y desde sus sindicatos y colectivos afines. ¿Recuerdan las protestas de los jubilados por toda la geografía española? Recuerdan una importante asociación de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que no quiso firmar el acuerdo de equiparación salarial? Recuerdan a los estudiantes de todos los niveles protestar por los recortes y la LOMCE? Recuerdan a las organizaciones sindicales protestar por los derechos de los empleados públicos? Y recuerdan en Cáceres a los colectivos contrarios a la mina de litio (#SalvemosMontaña) protestar ante el Ayuntamiento?

Pues ante todas esas protestas, que yo, como Subdelegado del Gobierno, tenía que autorizar en ejercicio de las funciones que antes me correspondían, me pregunto ahora si ya los jubilados han conseguido lo que reclamaban, o los policías y guardias civiles, o los estudiantes, o los anti-mina de litio en Cáceres, que no atreven a manifestarse contra la Junta, que es la competente en esa materia.

Sin embargo, aunque hemos traído a colación varios ejemplos, el caso más sangrante es el del #TrenDignoYa. Todos sabemos que, aunque había unanimidad en los partidos políticos a la hora de reivindicar lo que claramente es un derecho que nos corresponde a los extremeños a la hora de contar con unos medios de transporte público de calidad que nos iguale un poco más al resto de comunidades españolas, el tema del tren se instrumentalizó y politizó por la izquierda como una lanza más que ayudara a conseguir la Moncloa sin pasar por las urnas. Así pudimos observar cómo la propia Junta de Extremadura promovió y financió una página web, o cómo se lucían pancartas reivindicando el tren digno en muchos Ayuntamientos socialistas y cómo se aprovechaban los discursos públicos de actos relevantes, como el del día de Extremadura, para hacer apología partidista. Sin embargo, ha sido salir el PP del Gobierno de la nación y, aunque siguen produciéndose y repitiéndose las averías y paradas de trenes en nuestra tierra, ya ni son portada de los medios de comunicación ni mucho menos están en los discursos de los que nos gobiernan, o de sus acólitos.

Y, ahora que lo veo desde cierta distancia, tengo que confesar que me produce tristeza observar día tras día cómo se manipula al ciudadano desde la más absoluta impunidad, pero también con un alto grado de injusticia. Porque injusto es tratar temas idénticos de forma totalmente diferente. No puedo ni imaginar qué hubiera pasado si el anterior gobierno hubiera hecho la mitad de barbaridades que llevamos en estos tres meses de desgobierno social-populista-independentista. Vemos hoy cómo se rectifica la ocurrencia que nos vendieron ayer y cómo se contradicen los mismos miembros del gobierno. Evidentemente yo no creo que los señores ministros sean tan malos (algunos sí que lo son: lo del Sindicato de Trabajadoras Sexuales es para nota), sino que todo obedece a la estrategia de marketing ideada por el exconsejero Iván Redondo, así contentan a unos y a otros. A los podemitas con la acogida del Aquarius, y a los socialistas con las expulsiones en caliente que tantas ampollas producían cuando las aplicaban los de antes. A los “indepes” con el acercamiento de presos y a los demás con la amenaza del art. 155.

Y, aunque parezca que es resentimiento propio, no puedo por más que recordar la “big fake”, que supuso la repetición hasta la saciedad de que la moción de censura se basaba en la existencia de un gobierno corrupto, cuando ninguno de los miembros del ejecutivo de Rajoy tenía ningún problema con la justicia. Todo se instrumentalizó sobre una frase que su señoría “coló”, sin acritud supongo, en la sentencia del famoso caso Gurtel y que daba a entender que Rajoy no había dicho la verdad, en un juicio en el que había declarado como testigo. Pues sí señores, esa mentira repetida y difundida por todos los partidos de la oposición, repito todos, supuso la caída de un gobierno que nos había sacado de la crisis y que supo plantar cara a las ilegalidades que se cometían en una parte de España, aplicando el archiconocido artículo que nadie de la oposición quería en un principio.

Así que amigos, prepárense, porque no hemos hecho más que empezar. Ahora que el sr. Pablo Iglesias tiene ya su cuota de pantalla pública, el juguetito de RTVE entre sus manos, vamos a saber realmente lo que es la manipulación partidista. Para empezar, ha hecho una purga histórica en el Ente. Para continuar, un nuevo presentador de TVE ha dicho que España y Cataluña son dos países diferentes. Y sin embargo, ahora nadie lo denuncia. #AsiSeManipula, que tanto se manifestaba antes de la moción, parece que sigue cerrado por vacaciones, o será que una vez alcanzado el objetivo común, ya nada importa?.

Mas con todo lo expuesto, yo estoy firmemente convencido de que el votante no es tonto y cada vez sabe distinguir con más claridad cuándo le están engañando de una forma maliciosa e intencionada, y eso se acaba pagando en la calle y en las urnas, porque #NoSomosTontos.

Sobre José Carlos Bote

José Carlos Bote, Secretario-Interventor, deportista aficionado y vecino de Cáceres.