NUESTROS SÍMBOLOS NACIONALES

 

Actualmente proliferan en la mayor parte de nuestra geografía multitud de banderas españolas. El motivo no es otro que el de manifestar una radical oposición al proceso independentista catalán (ellos lo denominan “el proces”).

Ultimamente he tenido que hablar en varias ocasiones del “procés”, y lo primero que digo es que nunca hay que referirse a todos los catalanes cuando queremos definir a los independentistas o secesionistas. Ello ha quedado evidenciado en las elecciones autonómicas de diciembre-17, de donde resultó que un 53% de los votantes no eligieron opciones rupturistas.

También he tenido que referirme al uso de los símbolos nacionales, sobre todo al uso y abuso de la bandera española y a la costumbre, muy equivocada a mi juicio, de asociar el uso de la misma con una determinada ideología. La bandera española es la que debe unir a todos los ciudadanos de nuestro país, que tienen una lengua común, pero también una cultura, una historia, unas costumbres y tradiciones que deben servir de nexo de unión, aún cuando tenemos que admitir y respetar que dentro de nuestra nación común haya CCAA con características diferenciales.

Sin embargo, en un mundo globalizado, como el actual, lo que tenemos que hacer es tender a formalizar uniones políticas y económicas, que es lo contrario a lo que se pretende seguir haciendo en una importante parte de nuestra nación.

Sobre los símbolos existe una gravísima distorsión de la historia. Veamos algunos antecedentes, que me ha hecho llegar el amigo Rodolfo:

– El Himno de Riego, Himno Nacional de España en la Segunda República, fue oficial por primera vez en el reinado de Fernando VII. Ver Real Decreto de 7 de abril de 1822.

– El emblema de los monárquicos federalistas catalanes, organización existente entre 1869 y 1872, era la bandera tricolor.

– En 1904 el Centro Republicano español de Buenos Aires utilizaba la bandera bicolor, propia de la Primera República.

– El féretro de Nicolás Salmerón, Presidente de la Primera República fue cubierto en 1908 con la bandera bicolor, con la que se celebraban también todos los aniversarios de la República cada 11 de febrero.

– En abril de 1931 la primera decisión del Gobierno Provisional de la Segunda República fue no cambiar la enseña oficial: “Para evitar innumerables complicaciones que esta clase de pleitos siempre lleva consigo”

– La Segunda República prohibió y castigaba por el uso de los símbolos monárquicos, algo que nunca ha ocurrido en Monarquía Constitucional en sentido contrario.

– En 1936 el alzamiento militar en Burgos y en Zaragoza fue bajo los símbolos de la Segunda República.

– Ese mismo año en Cáceres la proclamación del Estado de Guerra lo fue con la bandera tricolor, a los sones del Himno de Riego y dando vivas a la República.

– En 1977 el Comité Central del Partido Comunista de España aprobó aceptar la bandera bicolor como bandera de España, pues había sido la bandera de la Primera República y de la Monarquia Constitucional y según su declaración, “es hoy una bandera nacional de todos los españoles”. Ese acuerdo sigue vigente.

Ya en nuestros días, la Constitución de 1978 constituye un hecho único en la historia del constitucionalismo español, ya que, por primera vez pudo hablarse de una norma fundamental aceptada por prácticamente todos.

De hecho, es bueno recordar, ahora que es tan cuestionada por algunos, que nuestra Constitución fue refrendada en el Congreso de los Diputados, el 31 de octubre de 1978, por una abrumadora mayoría. Fueron 325 votos a favor, 6 en contra, 14 abstenciones y 5 ausencias. Y que, posteriormente, fue el pueblo español, un 6 de diciembre, el que dio su voto mayoritario a la aprobación de nuestra Carta Magna. Y hablando de recordar habría que decir que un 93,58 por ciento de los catalanes, y un 91,47 por ciento de los vacos, votaron a su favor.

Sin embargo, a pesar de dicho consenso e incluso, de la aceptación por el PCE de la bandera bicolor, lo cierto y verdad es que por una buena parte de la ciudadanía española se ha considerado que llevar la bandera española era sinónimo de ser de derechas.

Pero nos hemos detenido a pensar, al menos por un breve instante, que todos los países del mundo, hasta las dictaduras de izquierda honran con orgullo a sus símbolos patrios?.

Y hemos reflexionado en algún momento lo positivo que sería para fomentar ese sentimiento de unión y de identificación con nuestra nación, que contásemos son una letra del himno de España?.

Al respecto, solo tenemos que recordar que hace escasos meses una famosa cantante española ha compuesto una letra “oficiosa” del himno y ha sido un tremendo éxito en las redes sociales. Con posterioridad, ha habido otras intentonas, también difundidas por RRSS.

Desde mi humilde opinión, creo que estamos en el momento oportuno para que se sacase un concurso público y que se votase por los ciudadanos, ahora que tan de moda está eso de la participación de los mismos en los asuntos públicos.

Claro que otra opción sería que las propuestas existentes se votasen en el Congreso de los Diputados, pero no tengo yo nada claro que algunos grupos emergentes del hemiciclo estén dispuestos a aprobar una letra para nuestro himno.

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Sobre José Carlos Bote

José Carlos Bote, Secretario-Interventor, deportista aficionado y vecino de Cáceres.