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La calle es de todos

En la época en que los juegos infantiles se practicaban a la intemperie siempre había quien pretendía hacer valer sus poderes por encima de las normas. El dueño del balón decidía la legalidad de los goles y los más fuertes delimitaban el espacio público en el que se podía jugar. Y es entonces cuando algún valiente se atrevía a gritar que la calle era de todos y el resto coreábamos todos a una, como si estuviéramos en una obra de Lope de Vega. Hoy la calle sigue siendo más de unos que de otros y todo depende, fundamentalmente, del motivo que te haga salir a ella. Si es porque ha ganado tu equipo de fútbol todo será más fácil y podrás gritar, tocar el claxon y saltar por las calles hasta las tantas de la madrugada. Si se te ocurre salir a la calle porque estás hasta la coronilla de recortes y a favor de un mundo más justo, entonces corres el peligro de pasarte más de un mes en chirona, como le ha ocurrido a tres estudiantes de Barcelona. Parece poco probable que haya algún directivo de Bankia durmiendo en las cercanías de Alcalá-Meco, de la misma manera que Matas sigue pernoctando en su casa y casi todos los implicados en los dispendios valencianos siguen viviendo como si nada hubiera ocurrido. Un país libre es aquel en el que se puede estar en la calle sin tener que dar explicaciones a nadie, sin más límite que el respeto a los demás. Por eso, cuando Jorge Fernández Díaz afirma que la calle no es un camping uno se lleva una gran alegría: ¿Significa eso que van a prohibir los desahucios y que no volveremos a ver a la policía poniendo de patitas en la calle a familias enteras con sus enseres? 

 Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 14 de mayo de 2012.

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Seguridad jurídica

Los mismos que se alegran cuando un bien público pasa a manos privadas, se rasgan las vestiduras si el proceso se realiza ensentido contrario. Privatizar es un verbo moderno y que viste bien, que consiste en otorgar beneficios a unos cuantos de aquello que podría servir a todos si fuera bien gestionado. En cambio, nacionalizar es un infinitivo que ha caído en desgracia. Es algo así como intentar poner al servicio de la comunidad aquellas estructuras o entidades estratégicas que están en manos de unos pocos. Mentiría si les dijera que tengo todos los datos y un conocimiento profundo de lo que ocurre en Argentina o Bolivia con esas empresas que dicen ser españolas. Tampoco sé a ciencia cierta si se trata de unos entes tan patrióticos, que jamás osarían tener filiales domiciliadas en paraísos fiscales. Por no mencionar la paradoja que es otorgar nacionalidad a empresas que se denominan multinacionales y que cotizanen bolsa.En cualquier caso, es interesante escuchar la defensa que se hace de la seguridad jurídica de los accionistas:en eso sí que hay que reconocer que tienen toda la razón, ya que no es de recibo que te birlen los derechos de la noche a la mañana sin posibilidad alguna de reclamar. Los accionistas de Repsol y Red Eléctrica van a perder poder adquisitivo porque unos gobiernos democráticos han decidido modificar las reglasen mitad de la partida. Lástima que esos defensores de la seguridad jurídica allende los mares no digan nada sobre la de los trabajadores, los funcionarios, los maestros, los estudiantes, los enfermos y todos los que cada viernes son esquilados sin piedad.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 7 de mayo de 2012.

*La viñeta es otra genialidad de EL ROTO

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Medir las palabras

Ten cuidado, no te signifiques, que nadie se entere de lo que piensas, procura que no se te vea mucho y no te metas enlíos. Nuestros padres y nuestros abuelos fueron educados enun régimen el que los principios democráticos eran inexistentes. Ante cualquier inquietud, por insignificante que fuera, te soltaban una de esas frases de arriba. Luego cambiaron las leyes y llegaron las libertades, las que nos concedieron graciosamente desde la dictadura. Pero el daño ya estaba hecho y las advertencias resuenan enel inconsciente de los nietos y biznietos de aquellas generaciones. A quien conjuga enprimera persona los verbos reivindicar, protestar o reclamar se le asigna automáticamente la etiqueta de problemático, sin pensar que quizá nuestros problemas derivan del silencio, la aquiescencia y la apatía. Si le dices a alguien que perteneces a la asociación de vecinos, a otra de consumidores, a otra de profesionales de tu especialidad, a dos oenegés de carácter humanitario y a un sindicato, entonces te conviertes enun elemento de mucho cuidado. Si además se te ve enmanifestaciones o enactos de protesta corres el peligro de aparecer en esas webs de la policía en las que ya solo falta ofrecer recompensas, como en el lejano oeste. Estamos a la espera de que hagan una página similar en Hacienda para denunciar a los profesionales que te miran mal cuando pides factura y prefieren que se les pague con billetes de color morado oscuro casi negro, pero esa no existirá jamás. Llegan tiempos para medir mucho las palabras antes de discrepar en una primavera en la que incluso Gandhi podría ser encarcelado.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de abril de 2012.

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Cachorros y paquidermos

Se celebró la semana pasada un juicio en Badajoz a un presunto desalmado. Su crimen había consistido enla tortura de unos cachorrillos con el agravante de haberlo recogido enimágenes y haberlo expuesto eninternet. Cuando ocurrieron estos hechos se produjo un vendaval de indignación y eran muchos los que se preguntaban cómo alguien era capaz de hacer sufrir gratuitamente a otros seres vivos sin obtener beneficio alguno. Mientras el presunto torturador de cachorros espera sentencia, el Jefe del Estado pide perdón. Ya sabemos que se ha equivocado, que lo siente mucho y que no lo volverá a hacer más. Solo nos falta saber el quid de la cuestión, porque todavía no nos han esclarecido si el error estab aen el viaje,en la compañía,en la caída inoportuna,en el abandono del nieto herido y hospitalizado,en el dispendio causado a las arcas públicas oen la aceptación de invitaciones para actividades tan poco humanitarias.En tanto se aclara todo esto, uno sigue preguntándose qué diferencia a los cachorros del paquidermo, y por qué una actividad merece llevar a una persona al banquillo de los acusados y otra es considerada como un noble deporte. Alguien que disfruta causando la muerte y viendo derrumbarse a un ser vivo de cinco toneladas tal vez no sea la persona más indicada para ostentar la máxima representación de un país. Pero no nos escandalicemos demasiado: cuando se da por bueno entregar el más alto puesto del Estado a una estirpe como esa, que se dedicó históricamente a las hazañas cinegéticas, lo normal es que alguno de sus descendientes acabara haciendo perrerías a los elefantes.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de abril de 2012.

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No somos todos

 

El martes se abrían las puertas virtuales de Hacienda para hacer las declaraciones de renta y una avalancha bloqueaba los sistemas informáticos. Podría interpretarse como una señal del alto nivel de concienciación ciudadana por cumplir con su deber, pero hay quien cree que no es así: más que el deseo ferviente de apoquinar y arrimar el hombro por el bien común, las prisas eran por cumplimentar las declaraciones lo antes posible, con la esperanza de que las devoluciones sirvan para vivir un pequeño desahogo. No hay nada como pagar impuestos en una sociedad que es capaz, con el apoyo de los que más tienen, de crear servicios que pueden ser utilizados por todas las personas sin que se les mire su cartera antes de entrar. Por eso no me duele ni un céntimo de mis impuestos cada vez que me encuentro con gentes muy humildes en la consulta del centro de salud de mi barrio, donde el médico las llama por su nombre. Tampoco me duele ese dinero pagado cuando veo los esfuerzos que hacen la mayoría de los profesores en un mundillo lleno de dificultades, o la amabilidad de esa funcionaria del registro que siempre está de buen humor y trasmite calma a los de la cola. Cuando Paco Fernández Ordóñez inventó aquello de que la Hacienda con mayúsculas éramos todos, nunca pensó que algún día se daría una puñalada trapera a los que dependen de una nómina, mientras una puerta legal daba la absolución a los defraudadores, evasores, especuladores y detentadores del dinero negro. Me temo que Hacienda no vamos a ser todos: unos seguirán siendo hacendados y otros solo lo seremos comprando la marca blanca de Mercadona.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de abril de 2012.

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Prever y proveer

 No sé por qué motivo cuesta tanto distinguir entre prever, ver con anticipación o preparar medios contra futuras contingencias, y proveer, suministrar lo necesario o conveniente para un fin. La previsión no es uno de nuestros puntos fuertes y tenemos a gala ser magníficos improvisadores. Comentaban los que usan el tren para desplazarse diariamente a trabajar a Mérida que están preocupados por su próximo traslado al llamado Tercer Milenio. Y no lo están porque no les guste el lugar ni por los nuevos edificios, que saben de buena tinta que son inmejorables. La inquietud radica en que probablemente se verán obligados a cambiar de medio de transporte por la falta de coordinación de otras instituciones. Aunque se sabe que en los próximos meses habrá cientos de trabajadores que tendrán que moverse hacia esa zona de la ciudad, no se ha previsto la construcción de un acceso fácil, rápido y directo para los usuarios del ferrocarril que quieran llegar desde la estación hasta las nuevas Consejerías. Tampoco se prevé transporte urbano y el uso de bicicletas es complicado, ya que no hay ninguna base del servicio en la estación deferrocarril y, además, el servicio está vetado a quienes no están empadronados en la capital extremeña. No sabemos qué estudios de movilidad habrá hecho el consistorio emeritense, pero esperemos que no haya pensado en que los trabajadores de las nuevas Consejerías usen solamente vehículo particular a estas alturas del siglo XXI y con estos precios del combustible. Todo saldrá mejor si se prevén los posibles problemas y no se deja todo a merced de frases como “dios proveerá”. ¿Y si no provee?

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 9 de abril de 2012.



 

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Sin preguntas

Imaginen que van a un restaurante, se sientan en una mesa, les dan la carta para elegir y, finalmente, les dicen que no hay nada para comer. Sí, probablemente dirían ustedes que eso no es un restaurante y que para leer el menú podían haberse quedado en casa. Algo tan absurdo es lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte con las ruedas de prensa, que en teoría eran unas comparecencias ante los medios de comunicación, en las que se efectuaban declaraciones y se pronunciaban discursos de forma presencial, y donde los profesionales del periodismo podían preguntar y pedir aclaraciones de forma directa. En los últimos años, gracias a los inventos de los nuevos gurús de la comunicación, se ha extendido la mala costumbre de convocar a los profesionales para leer una nota y mandarlos a paseo. No hay que ser muy listos para deducir que sería más ecológico y eficaz enviar vídeo, audio y un e-mail a las redacciones: los periodistas ahorrarían gasolina, aparcamientos y prisas, recibiendo en su ordenador la escueta nota o el corte preciso para su informativo. Las ruedas de prensa sin preguntas las practican entrenadores, artistas y hasta políticos, que deberían tener un poco más de respeto hacia los ciudadanos que pagan sus sueldos. La posibilidad de preguntar y repreguntar es fundamental para poder obtener una información contrastada, mientras que la nota leída es mera propaganda y nada más. Todo cambiará el día que todos los periodistas se nieguen a cubrir este tipo de farsas y se limiten a informar, con nombres y  apellidos, quiénes son los que convocan estas ruedas de prensa sin preguntas. ¿Lo veremos?

 Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 2 de abril de 2012

 

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Cerrado por huelga

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Letra clara

Me encontré un impreso en el que aconsejaba escribir a máquina o con letra bien clara. Por un momento recordé lo útiles que fueron aquellos armatostes, su peculiar ruido y lo rápido que han desaparecido de la historia. Y es que en ocasiones el tiempo se nos viene encima y seguimos utilizando las mismas herramientas que en épocas lejanas. Quizá la huelga sea uno de esos instrumentos que algún día habrá que replantearse. Nació con las revoluciones industriales, cuando los que producían no tenían otra forma de hacerse notar sino abandonando las fábricas y los talleres. Gracias a esas denostadas huelgas de nuestros abuelos y tatarabuelos hoy existen países en los que no trabajan los niños, hay jornadas de trabajo soportables por el ser humano, hay días de descanso semanal y un mes de vacaciones, no se pierde el trabajo cuando uno enferma y existen derechos laborales. La verdad es que no conozco a nadie que quiera renunciar a ninguno de esos derechos debido a la contaminación que podría suponer el haberse conseguido mediante huelgas. Es duro decirlo, pero no hay ni un solo derecho social que haya sido gentilmente concedido sin haber sido arrancado en difícil brega. Pretender que se abra el debate sobre los instrumentos reivindicativos de los trabajadores, en estos momentos, es un burdo señuelo para distraer la atención sobre lo que en realidad está en juego en los próximos días: la imposición de un modelo de relaciones laborales en el que los asalariados retroceden varias décadas en el tiempo hasta reencontrarse con aquellas Olivetti. Huelgan las palabras y las conclusiones cuando la letra está tan clara. 

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 26 de marzo de 2012.

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Yo que tú no lo haría

El que se sabía más fuerte no necesitaba usar sus mejores armas. Le bastaba entonar con voz grave aquella dramática frase en las películas del oeste para que  su voluntad se cumpliera. Los silencios provocaban pavor, la tensión atenazaba cualquier otra voluntad y no había mejor forma para sobrevivir que el ingrato ejercicio de agachar la cabeza. Aquello de “yo que tú no lo haría” ya no lo pronuncian ni cowboys ni forajidos, pero es una cantinela, violenta y despiadada, que ha ido calando en el subconsciente de buena parte de la clase trabajadora. Ya no es necesario ni hacer correr comentarios que condicionen la toma de decisiones o la formación de puntos de vista críticos sobre la reforma laboral, porque se va asumiendo como inevitable que la condición de trabajador por cuenta ajena tiene aparejada la incapacidad para actuar en defensa propia: te van minando la moral poco a poco, se difunde que la lucha no sirve para nada, te van empujando a buscar soluciones individuales y no colectivas, te intentan convencer de que los que te defienden son tus enemigos y que los que te esquilman lo hacen por tu bien. De aquí a diez días los asalariados se juegan volver a lidiar con reglas similares a las de las películas del oeste, muchos no serán libres ni para luchar por ellos mismos y, lo peor de todo, es que no tienen ninguna posibilidad de denunciar el menoscabo de sus derechos fundamentales ni ante el juez, ni ante la policía. No son buenos tiempos para ser héroes y emular a Gary Cooper en Solo ante el peligro, pero quizá sea la última oportunidad para no caer bajo el imperio de la ley del silencio.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 19 de febrero de 2012.