Gibraltar desde la distancia

Gibraltar se ha convertido en el tema de conversación, y hasta de preocupación , de los españoles durante estas últimas semanas. Sin duda, cuenta con todos los requisitos para serlo: despierta pasiones, el conflicto es fácilmente entendible y, por tanto, opinable y los medios de comunicación fomentan el entusiasmo a golpe de reportaje o titular.

La sensación que uno tiene al leer prensa española y extranjera (desde la más sensacionalista a la más seria)es que existe un problema con repercusiones reales (especialmente para los pescadores de la zona) que solo se está arrastrando (se sigue arrastrando)mientras se sitúa en el centro del debate de un país castigado por el desempleo, la corrupción y carente de líderes transparentes y eficaces.

Pero el asunto no es solo un problema nacional. En Inglaterra , especialmente entre la prensa más sensacionalista, el peñón ha despertado un curioso interés que ha llevado, entre otros, a la emisión de programas desde Gibraltar con la finalidad de mostrar a los ingleses, primero, dónde se ubica the rock y, posteriormente, como los británicos de la colonia lo son tanto como cualquier londoner.  Además de esto, se han hecho encuestas de calle (con algo de mofa ) sobre la situación y algunos periódicos no han dejado pasar la oportunidad de llevar a portada las declaraciones del alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson, que advertía a España que se ocupara de su verdadera crisis.

Al margen de que pueda existir o no un motivo lógico y real detrás de todo el conflicto, no cabe duda de que el peñón es, una vez más, un movimiento cínico del Gobierno de España acompañado de un orgullo patriótico cada vez más asfixiado por la crisis. Sé que leer esto cuando uno está en España duele, como duele que los habitantes de Gibraltar se opongan a la solución de la soberanía compartida, que ayudaría a mejorar las relaciones, sin embargo, leerlo desde fuera del país, es, sencillamente, un planteamiento obvio.

Sobre chusysublog

Chus Villegas Periodista, filóloga.