¿Por qué lo llaman excelencia cuando quieren decir recortes?

Hace algo más de un mes recibí una carta del Ministerio de Educación en la que decía que debido a mi nota (9,73) me había quedado como suplente (la 459) para obtener una beca de inmersión lingüística. Cuando la leí, no me sorprendió demasiado, los jóvenes de ahora estamos preparados para ser siempre rechazados, así que, solo consiguió enfadarme un poco.  Al parecer mi 9,73 en una titulación superior en este país solo sirve para adornar el expediente.

¡Cómo nos venden la moto! Llevamos semanas escuchando el discurso de las becas de excelencias que basan su justificación en la compensación del esfuerzo y el sacrificio del estudiante. Un discurso que ya desde el principio olía a recorte camuflado y que, desde luego hoy, puedo constatar con los casi 500 dieces o casi dieces que nos hemos quedado sin ninguno de los reconocimientos que, supuestamente, deberíamos tener.

El único consuelo es saber que no eres tú el que falla en el sistema (por mucho que intenten hacértelo creer), sino que es el sistema el que te expulsa por incapacidad connatural.

Sobre chusysublog

Chus Villegas Periodista, filóloga.