Parada obligatoria

La Force Protection, la compañía con más representación extremeña (de los 81 militares de la región desplazados a Koulikoro, 76 forman parte de ella), tiene como misión proteger al resto de unidades mientras éstas ejecutan sus diferentes trabajos. Entre sus labores diarias (algunas veces durante más de 12 horas al día), se encuentra el detectar artefactos explosivos, vigilar que nadie interrumpa los entrenamientos o velar por la seguridad de los trainers.

Pero también tienen un componente social, una misión civil que forma parte de su trabajo de soldados, pero también de su condición de personas. EL PERIÓDICO EXTREMADURA fue testigo de una de ellas. Una “parada obligatoria” a la vuelta de una misión, como sus propios miembros la califican, en una aldea al norte de Koulikoro. Sus habitantes, que recibieron al pelotón español con gran expectación, no pararon de sonreír en ningún momento.

Los soldados españoles repartieron caramelos, cereales, conservas y todo tipo de comida. La alimentación del personal civil maliense es limitada. Se basa en fruta, arroz y pan, y las carencias son visibles con sólo pasear un rato por sus casas. “Ojalá pudiéramos hacer más por ellos”, reflexionó el sargento Píriz, natural de Olivenza. Un granito de arena repleto de humanidad.

 

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Uno de los militares extremeños de la Force Protection entrega alimentos a los habitantes de una aldea de Koulikoro

 

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Dos militares de la Force Protection inspeccionan el terreno en busca de explosivos

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