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    ¡Me duelen las manos de hablar francés!

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  •   Se entrenan para combatir, para parar el empuje yihadista desde el norte de Mali. Pero también sufren el sofocante calor del país africano. Cuando los periodistas de El Periódico […]

    Descanso entre fusiles

      Se entrenan para combatir, para parar el empuje yihadista desde el norte de Mali. Pero también sufren el sofocante calor del país africano. Cuando los periodistas de El Periódico […]

  • El domingo es día de mercado en Koulikoro. Los puestos de frutas, talleres y pescado inundan la calle principal, de arena, de la ciudad del sur de Mali. El Periódico […]

    De paseo por Koulikoro

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¡Me duelen las manos de hablar francés!

El ejército maliense no habla español. Y la mayoría de las tropas españolas no habla francés ni, por supuesto, bambara, el idioma local. Pero eso no supone problema alguno para comprender lo que se dicen. ¡Me duelen las manos de hablar francés!”, manifestaba un soldado de la región en la base internacional de Koulikoro. Y es que la mímica es una de las herramientas fundamentales que ambas armadas utilizan para entenderse.

Mali, trainners , campo de tiro, pruebas de artillería de ejército Mali. me duelen las manos. Personal

Un soldado español “conversa” con uno maliense

Pero no es la única. En un ejercicio de artillería en Kati, que supervisaron los militares de la región extremeña, El Periódico pudo apreciar esta perfecta simbiosis. “Queremos que el ejército maliense aprenda, que sus soldados hagan las cosas por sí solos. Y no importa si hay que repetir, repetir y repetir”, explicó el capitán Lorente, de la base General Menacho de Bótoa. Los soldados españoles son el claro ejemplo. Y las bromas y chascarrillos a los locales son constantes. En español. Y parecen entenderlas, pues siempre sonríen.

Esta conexión no sólo se aprecia en el campo de entrenamiento. En el taller, también dirigido por extremeños, el buen feeling es palpable. “No nos explicamos que laven sus coches tres veces al día”, afirman los españoles al tiempo que un teniente maliense sale a recibir a este periódico portando una gran bandera de España. “Este es la ostia. Siempre de broma con nosotros”, dicen.

Mali, Trainners en campo tiro con soldados de Mali,

Un soldado español comparte un te con tropas malienses.

El carácter extremeño, mejor que el esperanto.

mecánicosMali, Koulikoro,

Un soldado maliense, con la bandera de España

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Descanso entre fusiles

 

Se entrenan para combatir, para parar el empuje yihadista desde el norte de Mali. Pero también sufren el sofocante calor del país africano. Cuando los periodistas de El Periódico llegan a Tanabougou, donde se encuentra la gran explanada que utilizan los trainers para practicar los ejercicios de tiro, varios militares del ejército regular maliense se refugian en las pocas sombras que hay en los alrededores: las de sus camiones y las de los escasos árboles de la zona.

mecánicosMali, Koulikoro,

Un soldado maliense descansa en la arena del campo de tiro

Hace una hora que la Protection Force se encuentra en el campo de tiro y ya han reconocido la zona. Entrenadores ingleses e irlandeses aleccionan a los militares malienses en una primera línea. Les aconsejan, les corrigen la posición y comprueban su puntería en unas dianas situadas al final de la explanada. Otros soldados locales esperan su turno. “Han mejorado mucho. Sólo llevamos aquí dos meses y el progreso es significativo. Están preparados”, dice el teniente irlandés Richard Griffiths.

Los extremeños vigilan los alrededores. Charlan con los militares de Mali que esperan en los camiones, sin chalecos antibalas y en posición más relajada. Es un ejercicio típico de adiestramiento que se repite todos los días y todas las semanas. El descanso y buscar la sombra, necesarios.

 

mecánicosMali, Koulikoro,

Soldados locales, bajo la sombrea de un camión

mecánicosMali, Koulikoro,

Un militar realiza práctica de tiro.

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De paseo por Koulikoro

El domingo es día de mercado en Koulikoro. Los puestos de frutas, talleres y pescado inundan la calle principal, de arena, de la ciudad del sur de Mali. El Periódico Extremadura acompaña a un pelotón de la Protection Force durante un patrullaje social, la forma de ganarse a la población local y mostrarse como amigos, y no enemigos. La primera parada: el consejero del jefe del pueblo, Lassine Diarra.

Dos hombres juegan a las damas en la puerta de la casa de Diarra. Algunos niños se amontonan alrededor de un futbolín, y otros corren hacia los soldados en busca de caramelos. Koulikoro se divide en 11 barrios, y cada uno lo gobierna un jefe que proviene de una familia. Diarra es el consejero del que manda a todos. “Nosotros estamos aquí para acercar las necesidades del pueblo al alcalde y al ayuntamiento”, explica.

El camino rebosa colorido y se nota el respeto hacia los ancianos en un país en el que la esperanza de vida no llega a los cincuenta años. “Llevo trabajando aquí desde el 67”, dice Mohammed Culibali, propietario de un taller de electricidad que se encuentra rodeado de unos 10 vecinos. “Son tu familia?”. “No, vienen aquí para estar conmigo, para charlar”, responde.

Fatumata Keita, un poco más adelante, vende buñuelos. “Lo hago desde pequeña. Sólo necesito harina de trigo, agua y azúcar”, explica con sus 22 años que parecen más. “Pero me gustaría que mis hijos no hicieran esto, sino que estudiaran”, manifiesta. Y se pone seria. El único momento durante toda la conversación.

Nadie tiene inconveniente en hablar excepto dos o tres comerciantes que se encuentran en plena faena. África va más lenta, y Koulikoro respira feliz.

Patrulla Social,

Fatumata Keita, en su puesto de buñuelos. 

Patrulla Social,

Mohammed Culibali, en su taller de electricidad. 

Patrulla Social,

Mercado de Koulikoro. 

 

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Parada obligatoria

La Force Protection, la compañía con más representación extremeña (de los 81 militares de la región desplazados a Koulikoro, 76 forman parte de ella), tiene como misión proteger al resto de unidades mientras éstas ejecutan sus diferentes trabajos. Entre sus labores diarias (algunas veces durante más de 12 horas al día), se encuentra el detectar artefactos explosivos, vigilar que nadie interrumpa los entrenamientos o velar por la seguridad de los trainers.

Pero también tienen un componente social, una misión civil que forma parte de su trabajo de soldados, pero también de su condición de personas. EL PERIÓDICO EXTREMADURA fue testigo de una de ellas. Una “parada obligatoria” a la vuelta de una misión, como sus propios miembros la califican, en una aldea al norte de Koulikoro. Sus habitantes, que recibieron al pelotón español con gran expectación, no pararon de sonreír en ningún momento.

Los soldados españoles repartieron caramelos, cereales, conservas y todo tipo de comida. La alimentación del personal civil maliense es limitada. Se basa en fruta, arroz y pan, y las carencias son visibles con sólo pasear un rato por sus casas. “Ojalá pudiéramos hacer más por ellos”, reflexionó el sargento Píriz, natural de Olivenza. Un granito de arena repleto de humanidad.

 

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Uno de los militares extremeños de la Force Protection entrega alimentos a los habitantes de una aldea de Koulikoro

 

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Dos militares de la Force Protection inspeccionan el terreno en busca de explosivos

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“Se veía cómo pegaban las balas en la arena”

El pasado 21 de marzo, el cuartel de la Unión Europea en Bamako sufrió un ataque yihadista. Fue a la seis de la tarde, mientras algunos soldados jugaban al voley playa, otros permanecían dentro del edificio y otros, simplemente, descansaban en sus habitaciones. “Se veía cómo las balas pegaban en la arena”, recuerda el Capitán Eduardo Lobo. A día de hoy, no se sabe cuántos terroristas participaban en el ataque. Al menos uno, al que derribaron los militares europeos que se protegieron desde dentro de la base.

El suceso ocurrió un día antes de los atentados de Bruselas, lo que hizo que el ataque al centro militar de la capital maliense pasara casi desapercibido para los medios de comunicación europeos. “Los yihadistas sabían que no tenían probabilidades de éxito.”, dice Lobo. “Hasta un total de 72 impactos de bala se contabilizaron en el interior de la base. Aunque no causó ninguna baja”. También explotó una granada de mano que dejó un socavón en el suelo.

El yihadista abatido, de 16 años, murió a las puertas del cuartel. “Ellos saben quiénes somos nosotros y nosotros no sabemos quiénes son ellos”, reflexiona el teniente coronel Dengra.

Las medidas de seguridad, desde entonces, han subido en cantidad y en contundencia. Un soldado franquea la entrada a todos los vehículos que entran en el cuartel, y no resulta extraño ver los alrededores del campo de voley playa con sacos terreros y alambres. Pese a que el riesgo de ataque no es demasiado alto, las precauciones son máximas.

 

Mali, Bamako.

Lugar donde abatieron al yihadista que atacó la base el pasado 21 de marzo.

 

Mali, Bamako.

Impacto de bala dentro del cuartel general de Bamako.

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Un hotel transformado en cuartel militar

“Necesitábamos algo barato y con infraestructuras. Por eso se contrató a un hotel, le pusimos una valla y lo convertimos en cuartel general”. Así resume Eduardo Lobo, capitán del ejército español, la transformación que sufrió el hotel donde ahora residen en Bamako, capital de Mali, más de 100 militares, entre los que se encuentran ocho españoles y un extremeño.

La Misión EUTM Mali VII tiene en ayudar al personal civil maliense una de sus principales premisas. Por ello, el personal que trabaja en el cuartel militar es autóctono. Ciudadanos del país africano. Desde los cocineros hasta los encargados del mantenimiento. “Se firmó un contrato y, ahora, el personal militar puede utilizar todas las instalaciones”, continúa Lobo. El gimnasio, la piscina, las dos plantas transformadas en habitaciones…

También para el deporte, entre sacos terreros y vallas de seguridad, una campo de voley playa levantado por los propios militares reluce al sol de los cuarenta grados malienses. Donde antes había paredes, ahora hay alambres de espinos. Lobo se muestra tranquilo. “El riesgo, ahora mismo, es mínimo”, finaliza.

Mali, Bamako.

Control de entrada del cuartel general de Bamako, antes un hotel. 

Mali, Bamako. Hotel convertido en Cuartel General

El Capitán Eduardo Lobo, conexión en Bamako entre EL PERIÓDICO EXTREMADURA y el ejército.

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EUTM Mali VII: Una misión de adiestramiento de la Unión Europea

La Misión EUTM Mali VII, en la que participan 27 países europeos, es una misión militar de carácter no ejecutivo que tiene como objetivo contribuir a la recuperación de las capacidades militares del ejército regular maliense, siempre bajo el control de las autoridades civiles del país. Para ello se sustenta en dos líneas de acción: el entrenamiento e instrucción de las mismas y el asesoramiento. EL PERIÓDICO EXTREMADURA pasará los próximos días con los militares extremeños que se encuentran en ella y narrará cómo desarrollan su cometido en el país africano.

La pregunta que surge a continuación es clara. ¿Lucha la misión EUTM Mali VII y las tropas españolas contra el yihadismo? Y la respuesta también: No. El mandato y asesoramiento se limita al sur del país y el propósito es que las fuerzas armadas malienses sean capaces de defender la integridad territorial del país. España, el segundo país que más efectivos tiene desplegados en Mali, se responsabilizan de la formación de apoyos de fuego (artillería) y de las unidades denominadas comando.

La misión se articula, además, en tres componentes principales:

Cuartel General en Bamako, donde los reporteros del EL PERIÓDICO EXTREMADURA pasarán unos tres días.

ATF (Advisory Task Force en sus siglas en inglés), también Bamako.

Koulikoro Training Center, integrado por alrededor de 400 militares, muchos de ellos extremeños, donde se proporciona adiestramiento a las tropas militares de las Fuerzas Armas (FFAA en adelante) del ejército regular maliense, donde los periodistas serán testigos de cómo es el día a día de la Misión EUTM Mali VII.

Y el primer día en Bamako, después de que el Capitán Lobo (nuestro enlace con el ejército) salvara un problema con los visados y la policía maliense, dejamos esta estampa de un desayuno en un restaurante de Bamako. Hoy visitaremos el Cuartel General, que fue asaltado hace unos dos meses.

 

 

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Desayuno en un restaurante en Bamako.